Carlos Sisí más Rojo que nunca.

Carlos Sisí

Había oído hablar que un tal Carlos Sisí escribía sobre zombies. Pero “los devoradores de cerebros” y yo no terminábamos de congeniar. Un día, buscando nuevos libros que fagocitar, me topé de lleno con una portada con colmillos, sangre derramándose… y “Rojo”, cómo se titulaba la novela, entró en la pila.

Cuando le llegó la hora me metí de lleno en una saga que hablaba del final del mundo, a causa de una plaga de vampiros. La primera entrega (de la que hablé en ConsuLeo), me atrapó en la primera página, casi al inicio del primer párrafo… Me duró lo mismo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks.

La saga Rojo al completo
Los libros de la saga “Rojo”

Y rápidamente, “Fundación”, la continuación de la saga “Rojo”, trepó puestos en la pila de lecturas pendientes, hasta situarse el primero, y en cuestión de semanas, terminado y debidamente reseñado aquí.

Ahora, en plena desescalada del confinamiento por el coronavirus, tras anunciar que se suspendía el pasado mes de abril, “Infierno”, la conclusión de la saga al final será liberada. El próximo día 2 de junio, podremos conocer lo que les sucede a Jimmy, Sonia y Jared.

Por ello, y por intentar conocer un poco más al creador de buena reinvención del mito del vampiro, en “Bocata de Chapas”, hemos tenido el placer de poder charlar con Carlos Sisí.

Como ya te dije cuando te pedí la entrevista, la saga Rojo ha sido lo primero que he leído tuyo, y de momento me está dejando un muy buen sabor de boca (a ver qué sucede en Infierno).Pero me gustaría conocer un poco más al Carlos Sisí de antes de las novelas. ¿Cuál o cuáles fueron las historias que más te marcaron en la infancia/adolescencia? ¿Y ya de adulto, qué es lo que lees?

Creo que en mi formación como creador intervinieron muchas cosas, desde Tolkien hasta “Dungeons & Dragons“, los viejos juegos del Spectrum. Un juego llamado “Hall of Things” pudo haber abonado millones de hectáreas en mi cabeza, en tiempos, y eso que era apenas un esbozo, dada las limitaciones de la época; el documento de especificaciones de cualquier juego moderno debe ser como cien veces más grande, estoy seguro. Los libro juegos de Altea, Stephen King, Asimov. Novelas como “La Nave“, autores como Phillip K Dick, Robert Sheckley. Ahora hay muchísimas cosas, pero antes se exploraban más las obras, quizá porque tenía que comprar los libros con mi paga. Recuerdo que me ahorraba el dinero del desayuno en el cole para comprar libros y videojuegos. No sé cuántas veces leí “El Señor de los Anillos“.

Imaginaba los túneles profundos de Moria, que se mezclaban con maravillas digitales de la época. Quizá por su sencillez y su poca definición, los juegos invitaban más a crecer una vez el ordenador estaba apagado. Recuerdo Dragontorc y Pyracurse como cosas que me hicieron volar muy alto y muy lejos en aquellos veranos, entre revistas de Microhobby y bolsas de conguitos.

¿Algún escritor/a que te haya influenciado en tus novelas? ¿El detonante para decidir que querías contar historias?

Estoy seguro de que fue King. Tenía un qué se yo extraordinario que me apasionaba – aún lo hace, cuando releo partes y trozos con ojos analíticos. Hay mucho de King en mis libros, como casi cualquiera que esté escribiendo terror estas décadas, seguro; a todos nos han llamado “el Stephen King español”. Mucho de su flow, su estructura, su manera de introducir personajes, persiste en mis libros. Hoy día, la necesidad de absorber historias de otros ya no es tan esencial como antes. Desde que imagino mis propias historias, busco alimento para la mente en otros lugares. Internet es brutal. Leo mucha teoría conspiranoica, es un hobby fascinante. Leo cosas que me ayudan con la documentación de mis libros. Si estoy ambientado mi novela en una pequeña granja en la Inglaterra de los setenta, leo todo lo que puedo sobre ese contexto temporal y geográfico. ¿Cómo eran sus expresiones, cómo estaba el mundo por entonces, qué ilusiones tenía la gente, en qué gastaban el dinero, con qué soñaban?

-¿Qué desayunas?

Café con mucha leche. En Málaga lo llamamos una “nube”. Y pan, siempre que haya, con cualquier cosa que pueda meter dentro. Embutido, atún, aceite, tomate. Si hay tiempo, me gusta tostado. Me encanta tomar un zumo de naranja natural antes del café, pero admito que por pereza, lo tomo muy de vez en cuando. Para el desayuno el cuerpo me pide cosas saladas. Cuando estoy en un hotel, me acuesto con una sonrisa pensando en el desayuno continental; siempre me verás levantándome temprano y paseándome por la oferta con curiosidad y una sensación eufórica disimulada, probablemente pensando algo como: “¡Tienen tres tipos de bacon diferentes!”.

El desayuno ideal para Carlos Sisí

Por lo que he visto en Rojo, una de las cosas que mejor se te dan es la de crear personajes altamente carismáticos. Llegas a sentirte atraído por TODOS, por muy sociópatas que puedan llegar a ser. Incluso los villanos brillan por su atractivo ¿Tienes alguna fórmula para ello?

No tengo ninguna fórmula… sigo mi instinto, el sentido común… supongo que describo personajes que a mí me gustaría encontrar en una novela. Siempre he sido muy bueno detectando productos de calidad, porque intuyolo que está bien, y lo que está mal, dentro del espectro de mis gustos y aficiones. Puedo encontrarme con algo y decir: “Vaya. Esto va a ser muy gordo”, y efectivamente, llega a serlo. Siempre bromeo con mi mujer diciendo que alguien debería pagarme por un trabajo así (risas). Imagino que, de alguna manera imprecisa, eso ha ayudado a perfilar personajes con los que la gente se queda. Dicen cosas interesantes, se comportan siempre de maneras que despiertan interés. Se mueven de manera plausible, natural, sin exageraciones. Es lo único que se me ocurre decir sobre esto porque nunca he hecho esfuerzos por mejorar mis personajes de manera consciente, así que no hay un trabajo de investigación consciente detrás que me permita ofrecer alguna pista de porqué las cosas son así.

Lo segundo, y creo que es muy importante en lo que estás haciendo, es la ambientación. ¿Cómo descubres, por ejemplo, las localizaciones que utilizas? ¿Pasas mucho tiempo mirando Google Maps para ver por dónde vas a mover a tus peones? Tengo la sensación de que la fase de documentación es algo muy importante en tu proceso creativo. ¿Me equivoco? ¿O es que eres un hombre de mundo, fascinado por la geografía?

Mi padre me dio un consejo una vez: Escribe sobre lo que sepas, lo que sepas bien, y aunque escribas fantasía, intenta que el mayor componente de cosas sean reales. Me pareció un buen consejo. Siempre trato de ubicar mis novelas en sitios que existen, y si son cosas fantásticas o futuristas, trato de imaginar un trasfondo para los escenarios. ¿Cómo se creó esa aldea, es una zona donde llueva mucho, poco, qué materiales hay en la zona para la construcción de las casas, hay depredadores que puedan haber influido en la manera en cómo la gente se refugia en esas casas, es un marco geográfico cálido, frío? Las cosas, cuando tienen un componente de Verdad, un valor de realidad alto, llegan más, por algún motivo que no sé explicar. Pero es una Ley. Es un hecho. De alguna manera captamos esas cosas, aunque sea de manera inconsciente; lo contrario rechina, produce rechazo, tienes una sensación general de que algo no cuadra. La historia de los éxitos de ciertas obras son recompensas a trabajos de documentación exhaustivos y honrados.

-¿Te mueves bien con mapa, o prefieres guiarte por la brújula en tus textos? Sinceramente creo que algo así sería muy difícil escribir sin una planificación previa…

Te agradezco, ahora mismo sonrío con una especie de absurda satisfacción mezclada con Ego sobrealimentado porque ando pensando: “Ah, pues… no hubo planificación…” seguida de una risa estilo manga (risas). No, en serio, no planifico absolutamente nada. Es mi método. Lo utilizo porque es como funciona mi mente, simplemente. No es mejor ni peor, es lo que a mí me funciona, porque soy demasiado artista, muy caótico y caprichoso en mis procesos mentales. Además es una cosa de disfrute. Cuando trabajo así, voy descubriendo la novela a medida que avanzo. De alguna manera, la estoy leyendo y sorprendiéndome a mi mismo, y eso hace que me entusiasme más con ella.

Si planificas, ¿qué usas para planificar? ¿Algún método propio de Carlos Sisí, o tiras de Excel, o Word o…?

Lamento ser tan soso, pero ni siquiera uso un procesador de textos sofisticado para escribir (risas). Uso Google Drive y el editor que lleva integrado, que es suficiente. Los que nos criamos con el IBM Writing Assistant lanzando códigos ASCII en el texto para imprimir en cursiva y otras cosas alucinamos con estos procesadores modernos (más risas).

– ¿Qué opinión te merece la pizza con piña?

¿Sinceramente?. No la he probado 🙂 No creo que la pruebe, la mezcla de dulce y salado nunca ha sido para mí. A veces me apetece algo dulce y a veces algo salado, pero la mezcla me resulta extraña. Además, tengo demasiados tipos de pizza preferidos como para probar más cosas. Me gusta probar, sí, pero cuando encuentro lo que me gusta, suelo casarme con eso. Hay restaurantes donde encontré algo que me gusta mucho, y ya siempre que voy pido lo mismo. Si algo funciona…

Habrá que ponerle algo de rojo.
Si o no..

Como la salida de Infierno está a la vuelta de la esquina, me gustaría que nos dijeses (obviamente sin entrar en spoilers), qué nos vamos a encontrar. Algo que consideres que te ha quedado de puta madre en la conclusión de la saga.

Me costó explicar todo, desde luego, darle coherencia y no dejar cabos sueltos. Precisamente es una mala herencia del método de la improvisación, pero a veces es también un juego intelectual muy gratificante coger todas esas piezas y darles vueltas para conseguir la mejor configuración posible. Creo que… los seguidores de la saga encontrarán respuestas, un final probablemente inesperado, pero sin duda justo. Realmente creo que era el único final posible, de todas las opciones posibles. Y un buen montón de buenos momentos, personajes nuevos, situaciones con un considerable factor WOW, y grandes y pequeños mensajes embebidos. Eso siempre me gusta.

Y después, ¿qué? Ya te escuché decir que no eras muy fan de los hombres lobo, pero… ¿invasión alienígena? ¿Una novela en la que la plaga somos los humanos? Si te da por una amenaza de seres oníricos, me ofrezco desde ya para ser tu beta reader.

Portada de “La Hora del mar”

Uf. Hay tantas ideas… tantas cosas sobre las que me gustaría escribir. Puedes descartar los hombres lobo, de verdad que no me gustan nada, pero… invasiones alienígenas… eso sería súper divertido de explorar y de escribir aunque ya hice mis pinitos con “La Hora del Mar“, aunque no sea tan evidente. Hay cientos de historias ahí delante… es una pena que sólo pueda conducir como mucho un par de ellas al año, y poner las otras en espera.

– ¿Te ves escribiendo algo que no sea temática fantástica? La verdad es que no te imagino en la Romántica.

Ojalá me gustara escribir romántica, me dijo una vez mi editor, es un género que tiene un rendimiento económico mucho mayor que el del terror y el fantástico (risas). No, realmente no… principalmente porque no es el tipo de historias que me haya gustado leer, sospecho que como daño colateral de una educación setentera evidentemente machista, como lo era todo por entonces, donde los niños no jugaban con juguetes de niñas, no lloraban, no iban de rosa, no leían tonterías románticas. Puede que en aquellos días, cuando mi gusto se estaba formando, otro tipo de acercamiento social a estas cosas hubieran producido un desarrollo en mis inquietud mucho más plural. Quién sabe.

Y por último, que creo que me he pasado con las preguntas es… ¿Qué opinas sobre la situación actual del género en nuestro país? ¿Y de la autoedición? ¿Algún consejo que quieras darle a los que están empezando?

Para ser sincero, lo desconozco. Prefiero escribir, y me he mantenido apartado de casi todo lo demás.

Escribir es lo que me gusta hacer, teorizar sobre la salud del gremio, o del género, es algo que otros hacen a menudo y lo hacen muy bien, gente adscrita a asociaciones de fantasía y terror, etcétera, que está en primera línea de combate porque tienen quizá editoriales pequeñas y medianas y saben mucho mejor.

Pero a los que están empezando sí les podría decir algo. Les trasladaría el consejo que me dio mi padre: Intenta escribir sobre cosas que conozcas bien o muy bien; no es posible hablar del Amor sin haber estado enamorado, por ejemplo, porque tendrías que tirar de recursos estereotipados y no vas a conseguir trasmitir mucho.

Ten experiencias, agradece los días buenos y los malos, la alegría y la tristeza, porque serán el armazón de tus futuras creaciones. Una época mala en tu vida te dará una paleta de colores única más tarde, cuando todo pase (porque todo pase) y te alegrarás de haberlo vivido.

Y por supuesto, hay que leer y escribir, leer y leer, escribir y leer. No hay secreto, hay que echarle horas para ir puliendo el estilo, mejorar esos mimbres, pulir, acicalar, llegar, y adiestrar la mente para buscar historias. Recuerdo que cuando era adolescente no tenía muchas ideas para escribir, no tenía mucho dentro, así que imitaba a los clásicos escribiendo mis versiones de obras muy conocidas, sólo por practicar y llegar así al placer de escribir, de montar una historia, de plasmarla en un papel.

El desenlace de "Rojo"
“Infierno” el próximo 2 de junio…

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