La Rosa Blanca (La Compañía Negra #3)

La Rosa Blanca” es el desenlace de la trilogía de “Los libros del norte” que Glen Cook escribió allá por la década de los ochenta. ¿Qué puedo decir de esta entrega? Pues básicamente se resume en una idea: “¡¡¡¡OH MY FUCKING GOD!”

Antes de La Rosa Blanca
Portada de La primera Crónica
Portada de “La primera crónica”

Empecé con estos libros antes del verano de 2019. Con “La primera crónica” no tenía muy claro si iba a terminar la saga (algo que me llevó a discusiones con Consuelo Abellán, gran defensora de Matasanos y el resto) debido al estilo poco convencional de Cock. El caos intencionado de la narración hacía que su lectura no fuese fácil, pero en el fondo había algo que… que merecía la pena (escribí la reseña en Origen Cuántico).

Semanas más tarde, tras dar por finalizada la primera entrega, empecé con la segunda: “Sombras Fluctuantes” (cuya reseña también está albergada en Origen Cuántico). Ya sabía a lo que me enfrentaba, pues Glen tenía claro que aquel estilo marcaría la diferencia entre su obra y el resto de historias grimdark. Quizá fue más ágil de leer, gracias en gran parte al personaje bautizado como Chozo de Castañas, que además era el encargado de dar cierto toque humorístico a la historia.

Portada de Sombras Fluctuantes
Portada de “Sombras Fluctuantes”

Pero lo que no sabía, y había sucedido en cuanto empecé con esta saga, era que iba a estar completamente enganchado a esa épica batalla entre el bien y el mal, o mejor dicho entre el mal y el muy mal.

Y llegó el ansiado momento de conocer el desenlace: “La Rosa Blanca”. Con el mismo estilo en la narración, con los mismos personajes (quizá algo más envejecidos), descubrimos la humanidad de los villanos de la historia, las motivaciones de los protagonistas, y el origen de todo mal (al menos del que habita en aquel mundo (¿o tal vez de otros?)).

Y ahora…

“La Rosa Blanca” transcurre años después de que La Compañía Negra traicionase a la que fuese su benefactora. Exiliados en unas cuevas, en mitad de una extraña llanura, la nueva Rebelión (ya que la anterior ha quedado prácticamente diezmada) ataca y contrataca a la fuerza opresora de La Dama y su nuevo ejército de Tomados.

Si en “Sombras fluctuantes” la trama se divide en dos hilos argumentales que terminan convergiendo en uno, en “La Rosa Blanca” encontramos tres historias: la primera de ellas es la de la propia Compañía en pos de la supervivencia.

El segundo camino viene narrado en unas cartas, de procedencia anónima, cuyo destinatario es Matasanos y que contiene el cómo el hechicero Bomanz despertó a La Dama y la liberó de la trampa en la que la primera Rosa Blanca la encerró.

El último hilo argumental es el de cierto anciano, aparentemente un exsoldado, que por un casual demuestra un enfermizo interés en El Túmulo, lugar donde reposa el verdadero villano: El Dominador.

Glen Cook, autor de La Rosa Blanca
Glen Cook, autor de “La Compañía Negra”

En esta entrega, Cook ha apostado por un paisaje más surrealista, dándole aires quizá oníricos y describe un poco más ese mundo del que únicamente nos ha mostrado las ciudades en las que transcurre la acción. Decora los acontecimientos con una explicación, que pese a no haberse intuido, parece lógica y cuadra a la perfección con el resto de la trama.

Además, sigue en la misma línea en la que no existe la batalla del bien contra el mal, sino el hecho de perseguir lo que cada uno de los personajes cree que es lo correcto. Así pues, encontramos a una Dama más humana, a unos miembros de la Compañía con ganas de jubilación, y a unos Tomados que siguen siendo “los curritos” de la nigromante.

Ficha técnica de La Rosa Blanca

Portada de La rosa blanca.
Portada de “La rosa blanca”
  • Autor: Glen Cook
  • EditorialMontena, 2019
  • Nº de páginas: 320 páginas
  • Formato: Rústica sin solapas
  • Lengua original: inglés
  • Traducción: Domingo Santos
  • Fecha de publicación: Septiembre 2019
  • Fecha de lectura: Octubre 2019
  • Enlace de compra: Ciberdark
  • Sinopsis: «Los tiempos son desesperados para la Compañía Negra. No podemos permitirnos bajas. Cualquier hombre perdido será un amigo de muchos años. Conté de nuevo. Esta vez todo parecía estar bien. Pero había una montura sin jinete… Me eché a temblar pese al calor.»
  • Nota: 4.5 out of 5 stars (4,5 / 5)

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